El tipo de motor de una silla de ruedas eléctrica es un factor clave para determinar su rendimiento, los requisitos de mantenimiento y la experiencia del usuario. Actualmente, las opciones más comunes incluyen motores con escobillas y sin escobillas, que difieren significativamente en sus principios técnicos y escenarios de aplicación.
Motores con escobillas: tecnología madura, gran adaptabilidad.
Los motores con escobillas utilizan el contacto físico entre las escobillas y un conmutador para conducir la corriente y cambiar de dirección. Son una tecnología de accionamiento de eficacia probada. Ofrecen un par de arranque potente y son especialmente adecuados para terrenos complejos con pendientes superiores a 8°. Las pruebas de campo demuestran que, con una potencia equivalente, la velocidad de respuesta inicial de los motores con escobillas durante las subidas es aproximadamente 0,3 segundos más rápida que la de los motores sin escobillas.
Sin embargo, las escobillas son piezas de desgaste y normalmente requieren reemplazo tras entre varios miles y diez mil horas de funcionamiento. En entornos adversos, como ambientes húmedos y polvorientos, el desgaste puede aumentar aproximadamente un 30 %. El mantenimiento rutinario consiste principalmente en el reemplazo de las escobillas (con un coste aproximado de 5 dólares por operación) y la limpieza de los depósitos de carbón. Estos motores ofrecen una baja barrera técnica y son fáciles de reparar, lo que los hace especialmente adecuados para zonas con soporte técnico limitado.
Actualmente, los motores con escobillas se utilizan principalmente en dos escenarios: primero, en proyectos de adquisición gubernamentales en regiones montañosas (como el sudeste asiático y América Latina), debido a su excelente adaptabilidad a pendientes y facilidad de mantenimiento; y segundo, en regiones frías (como el norte de Europa), donde pueden mantener un arranque normal a temperaturas tan bajas como -40 °C.
Motores sin escobillas: alta eficiencia, bajo nivel de ruido y estabilidad a largo plazo.
Los motores sin escobillas utilizan controladores electrónicos para la conmutación, lo que elimina los componentes de contacto físico y aumenta la eficiencia de conversión de energía a más del 85 %. Con la misma capacidad de batería, pueden lograr una autonomía entre un 15 % y un 20 % mayor que los motores con escobillas.
Gracias a su diseño sin fricción, el mantenimiento rutinario solo requiere la lubricación de los rodamientos aproximadamente cada dos años, lo que resulta en una vida útil teórica superior a las 20 000 horas. Sin embargo, los costos de mantenimiento del controlador son elevados, representando aproximadamente el 15 % del valor del vehículo. Tenga en cuenta que en entornos de alta temperatura (por ejemplo, por encima de 50 °C), la protección contra sobrecalentamiento puede afectar el funcionamiento.
El motor sin escobillas funciona a menos de 45 decibelios, lo que lo hace especialmente adecuado para lugares con estrictos requisitos de control de ruido, como residencias de ancianos de alta gama en Europa y Estados Unidos. También se utiliza ampliamente en el sector del alquiler de vehículos, como aeropuertos y hoteles, donde su alta fiabilidad contribuye a reducir los costes operativos. Además, su ligereza supone un ahorro adicional para los usuarios que facturan equipaje con frecuencia en sus viajes en avión.
Fecha de publicación: 16 de septiembre de 2025

